Hay casas que se miran… y casas que se sienten.Este adosado en la montaña de Cullera pertenece a la segunda categoría. Ubicado en una pequeña urbanización tranquila, es uno de esos lugares donde el tiempo parece ir más despacio y donde cada amanecer tiene banda sonora propia: la del Mediterráneo.Desde su salón–comedor, un gran mirador abre la vivienda hacia la bahía de Cullera, creando una imagen que cambia con la luz del día y que nunca cansa. La cocina americana comparte este mismo escenario, convirtiendo cada desayuno y cada cena en momentos especiales.La zona de descanso ofrece dos dormitorios dobles, ambos con salida a terraza privada, donde el silencio, el aire limpio y las vistas se convierten en parte de tu rutina. En este nivel encontrarás también un baño completo.En la planta principal, un aseo de cortesía aporta comodidad en el día a día.Pero la verdadera joya está fuera: una enorme terraza panorámica, un espacio que invita a celebraciones, sobremesas infinitas o simplemente a desconectar mirando al horizonte. Junto a ella, un salón independiente y un baño completo crean un ambiente perfecto para invitados, zona chill-out o espacio creativo.Con sus 120 m2 según catastro, esta vivienda no solo ofrece metros: ofrece una manera de vivir, de respirar y de disfrutar Cullera desde lo alto.Si sueñas con un lugar donde la paz, las vistas y la luz marquen tu día a día, este adosado te está esperando.
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