Situado en la calle Córcega con Viladomat, en la segunda planta de una finca tranquila se encuentra este acogedor, que invita a imaginar una vida serena en pleno corazón del Eixample Izquierdo. El espacio respira amplitud y calma, con estancias generosas que se llenan de luz a lo largo del día y que conservan el carácter acogedor de las viviendas del barrio.La vivienda cuenta con 95 metros cuadrados distribuidos de forma muy funcional. Nos adentramos a través de un distribuidor que nos da acceso a un pasillo donde se distribuyen las dependencias del piso acabando en un salón comedor exterior, amplio y luminoso, con salida a un balcón que permite crear un pequeño rincón para relajarse, colocar un sofá o disfrutar de un café al aire libre mientras transcurre la vida tranquila de la calle. La cocina es amplia y ofrece múltiples posibilidades para adaptarla a un estilo más contemporáneo. La zona de descanso se compone de cuatro habitaciones: dos habitaciones individuales y dos habitaciones dobles, una de ellas la habitación principal exterior con salida al balcón, lo que aporta una agradable entrada de luz natural. Se completa con dos baños, uno completo con bañera y otro baño con ducha, aportando comodidad y funcionalidad para el día a día. El piso necesita una actualización, pero sus metros, su distribución y su luminosidad ofrecen un gran potencial para transformarlo en un hogar moderno y confortable manteniendo el carácter clásico del Eixample. Muy bien comunicado, por transporte público.El Eixample Izquierdo es uno de los barrios más valorados de Barcelona por su equilibrio entre dinamismo urbano y vida de barrio. Aquí conviven comercios tradicionales, cafeterías con encanto, mercados y amplias avenidas donde la arquitectura clásica del ensanche se mezcla con una vida cultural activa. También nos encontramos con la histórica Escuela Industrial, uno de los espacios más emblemáticos de la zona, rodeado de jardines, arquitectura modernista y un ambiente universitario que aporta vida y cultura al entorno. Pasear por sus patios o por las calles arboladas cercanas se convierte en un pequeño placer cotidiano.A tan solo cinco minutos caminando de la Avenida de Sarrià, la vivienda disfruta de una ubicación privilegiada que permite acceder fácilmente a todo tipo de servicios, restaurantes y conexiones con el resto de la ciudad, sin renunciar a la tranquilidad de una calle residencial. En definitiva, un piso con alma, ideal para quien busca espacio, luz y una excelente ubicación, además de la oportunidad de crear un hogar a su medida en uno de los rincones más agradables de Barcelona.
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